Comparte
Ir abajo
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Habitaciónes

el Jue Jul 12, 2012 12:19 am
Un as de luz entraba por la ventana del convento del ala oeste, exactamente en el área de las habitaciones, ese mismo as de luz golpeaba contra mis parpados cerrados, mientras yo reposaba en mi cutre cama en el suelo, no pude evitar sentirme irritado por tal cosa y cerré con fuerza mis parpados y me voltee hacia el otro lado para evitar que la luz diera en mi rostro, en ese momento me daba cuenta de que pronto tendría que levantarme y ponerme a hacer mis labores diarios, en ese momento escuchaba como otros monjes del convento se levantaba de su sueño nocturno, escuchaba bostezo y luego pasos por el pasillo, seguidos por palabras diciendo, "Buenos días" y respuestas similares, seguidas de agradecimientos, en ese momento coloque un puño en el fino colchón que no tenia reposo por el lado de abajo y poco a poco con un poco de fuerza me empece a levantar de mi reposo.


En ese momento luego de levantarme, me coloque mi vestimenta de exteriores y sobre esta me coloque la túnica blanca que utilizaban los monjes que habían hecho el voto de celibato hace poco, en lo actual el único que llevaba esta túnica era yo, los demás monjes habían hecho tal voto ya años atrás, luego de colocarme mi túnica, abrí lentamente las persianas de madera de la ventana de mi habitación y al abrirla lo que antes era un pequeño as de luz se convirtió en un enorme rayo luminoso que iluminaba todo el interior de mi cuarto, en ese momento levante las cobijas que conformaban mi cama y las doble, dejándolas acomodadas en una esquina de la habitación, en ese momento tome un libro que me habia propuesto leer hacia ya varios días, pero por los últimos sucesos en mi vida no habia encontrado tiempo para hacerlo, fue cuando entonces, escuche el sonido de los platillos que indicaban que el desayuno estaba servido en la sala común, sería mejor que asistiera y me tomara la mañana libre para poder leer el libro, este mismo se titulaba "El poder de la mente" Habia entendido de que era algo sobre las artes shinobis que poco a poco me estaba acostumbrando a utilizarlas, en ese momento antes de abandonar mi habitación, comencé a oler mis dedos para ver si encontraba algo del olor a tabaco que habia estado fumando la noche anterior, me alegre que no encontrar nada de este por ningún lado de mi cuerpo, así que sin mas procedí a ir a la sala común o comedor.
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Vie Jul 20, 2012 9:18 am
Caminaba hacia mi habitación, decidía pasar a tomar reposo en ella, a pesar de no tener sueño tampoco tenía habré por lo cual me saltaba la cena de esta noche, me sentía un tanto tenso por lo que habia ocurrido en el dojo hace solo unos minutos, era un tanto paradójico mi sentir, era algo que me hacia tener presión sobre mis hombros, pero a su vez tambien me habia quitado un gran peso del pecho, en ese momento llegaba a mi habitación luego de haber subido las escaleras ya que en la zona residencial del convento mi habitación estaba en el segundo piso, en ese instante abría lentamente la puerta y me adentraba al interior, en ese momento veía que me habían dado una cama de madera, tenía un colchón hecho de plumas, poco cómodo para mi gusto, ya que estas solían pinchar el cuerpo al dormir, parecía que me habia ganado un gran beneficio dentro del convento, ahora era el pupilo del maestro, mis hermanos monjes ahora me veían como un hereje y no podía dejar de sospechar que el maestro del convento pensara de la misma manera a pesar las palabras finales que menciono en el dojo.


Por el momento quitaría todos esos pensamiento de mi mente, no eran nada más que una preocupación innecesaria, en ese momento en mi alcoba empezaba a quitarme algo de ropa ya que esta comenzaba a pegarse por el sudor y suciedad de mi cuerpo, poco a poco me la fui quitando, primero retire la túnica negra que siempre usaba, luego me retire la camisa blanca, dejando estas sobre la cama, en ese instante me senté al lado de mi ropa y comencé a quitarme las botas, mi pantalón en las bota-mangas se veía mas holgado que de costumbre, estas eran muy anchas, en ese momento me acerque al suelo donde solía acomodar mi pobre acolchado y retire una madera suelta del suelo, descubriendo mi compartimiento secreto de la habitación, en ese momento retiraba los cigarrillos y el mechero que solía guardar, tome uno de los cigarrillos del paquete y lo coloque en mi boca, antes de encenderlo guarde el paquete en mi bolsillo, me acerque a la ventana abierta de mi habitación por la cual entraba la luz de la luna y me senté en el marco de manera horizontal, apoyando mi espalda desnuda contra el marco derecho y una pierna flexionada sobre el marco inferior mientras que la otra la dejaba caer hacia afuera, colocándome cada vez mas cómodo para poder disfrutar mi tabaco.


En ese momento ya cómodo para poder fumar, descendía un poco mi cabeza para poder encender el cigarrillo, gire la rueda de mi mechero para que la piedra de pedernal sacara chispas y encendiera la flama de mi mechero, en ese momento encendido mi mechero, prendí el tabaco de mi cigarrillo y inhalando fuertemente aspiraba el humo nocivo de mi vicio, satisfaciendo mi necesidad de fumar y calmando mi ansiedad pensaba, pensaba en el mundo podrido en el que vivíamos, pero no solo pensaba en lo mal que se encontraba el mundo, eso solo era de hipócritas, buscaba respuestas, la vacuna a esta enfermedad figurativa que nos atormentaba, en ese momento a mi mente venia un pensamiento poco común, eramos shinobis salvándonos de otros shinobis, en guerra permanente, buscando una paz a base de la muerte de otros, el mundo se podría en una zanja y no faltaba mucho para que tuviéramos que tomar la responsabilidad de sacarla de tal lugar o dejar que se hundiera en tal lugar, pero ¿Que era lo que debíamos hacer? y más profundamente ¿Que debía hacer yo?


Akatsuki, la leyenda del mal, solo eran un rumor, un cuento de niños, una organización fantasiosa, los legendarios nubes rojas, el fin del amanecer, como quieran llamarlos, solo eran una historia que se les contaba a los pequeños para asustarlos "Si te portas mal los Akatsuki vendrán por ti" Menuda estupidez, la historia madura para adultos, son shinobis perversos que desean algo mas allá del control del mundo, según murmuraban los adultos era que buscaban un gran poder metido dentro de los cuerpos de las personas para llevar a cabo sus malvados planes, habría que estar loco para creer una sarta tan grande de estupideces, pero nadie lo sabia con precisión, yo por mi parte prefería no creer en lo que aun no habia visto con mis propios ojos, en ese momento poco a poco se consumía mi cigarro, mientas yo aspiraba su humo nocivo, cada bocanada era un deleite para mi placer, ese momento mire hacia abajo y note al maestro del convento pasear por los jardines, de mi ventana se tenía una muy buena vista de los jardines, este me me miro y no dijo nada, al parecer ahora se me permitiría fumar, pero su rostro no fue del todo alentador, yo solo lo observe con la mirada perdida entre el humo de mi cigarro, poco a poco a este se consumía al igual que el mundo, solo que este cigarro tenia una diferencia, yo podía controlar su consumo, podía apagar la braza que lo mantenía ardiendo, si quería, si no quería lo mantendría ardiendo hasta su consumo final, pero mientras tanto me deleitaría con el placer de mi vicio.


No fueron mucho los minutos que pasaron hasta que escuche un golpetear en mi puerta, yo solo respondí con un:


Adelante...


En ese momento mi puerta se empezó a abrir lentamente y la figura del Maestro del convento se hacia presente en el invadiendo con su aura pura mi habitación, este se acercaba a mi y tomaba asiento en el marco de la ventana junto a mi, en ese momento me decía y con sus palabras me sorprendía.


¿Me convidas uno Mukanshin?

...


En ese momento abría mis ojos como platos mientras con mi mano derecha retiraba el paquete de cigarrillos de mi bolsillo del pantalón, en ese momento sacudía el paquete y hacia que uno de los cigarrillos saliera del paquete, ofreciendo uno al Maestro se lo acercaba y este con sus manos lo tomaba.


Gracias, me preguntaba ¿Por que no estas cenando? Pero eso es bastante obvio al ver tu rostro, estas pensativo y querías meditar.

Tanto se nota. Musitaba mientras acercaba el cigarrillo encendido de mi mano y daba un bocanada de humo.

Eres un libro abierto muchacho, estas pensando en el futuro y que hacer con el tuyo ¿Me equivoco?

...

JE JE JE Ves muchacho el que calla otorga y tu silencio indica que no me equivoco.


En ese momento el Maestro tomaba el cigarrillo lo rompía desde la base del filtro, en ese momento lo observe y dije:

Maestro ¿Que hace? Le puedo asegurar que estos cigarrillos no son nada baratos.

¿Que? yo prefiero fumar en pipa, te recomendaría que tu hicieras lo mismo. Dijo mientras sacaba un pipa de sus vestimentas y volcaba el tabaco del cigarrillo en el interior de la pipa.

Ni que fuera un anciano como usted para hacer eso.

Es cuestión de gustos muchacho, no tiene nada de malo, solo me gusta sentir el calor de mi pipa al consumir el humo del tabaco.

Pues tiene gustos bastante complejos, Maestro.

Tal vez, pero eso nos hace humanos, las diferencias entre los seres humanos son algo esencial, nos dan nuestra esencia, nuestras virtud, nuestro caracteres. Menciono mientas prendía un fósforo y encendía el tabaco de la pipa

Quizás tenga razón, no lo habia pensado de esa manera. Musitaba mientras daba una bocanada a mi cigarro en mano.

¿Quizás? Muchacho, Mukanshin, nunca debes quedarte con la mente enfocada en un "Quizás" siempre debes enfocarte en la verdad y en lo concreto, en la realidad de las cosas.

¿Y que es la verdad Maestro?

Pues la verdad es una excelente mentira, cada palabra que dicen las personas son mentiras, algunas tan buenas que son verdad, pero debes tener una frase en mente, "Nada es verdad, todo esta permitido" Mas allá de toda religión tu debes tener fuerte tus convicciones y decisiones por lo tanto "Nada es verdad" Por mas que te timen de hereje y mentiroso, de practicar métodos conocidos como tabú, tu debes creer en lo que haces es lo correcto por lo tanto "Todo esta permitido" si riges tu vida por estas simples palabras, no necesitaras ver, lo esencial estará a tu vista.

Interesante maestro, pero dudo mucho que pueda aplicarlo y recordarlo todo el tiempo las palabras que van allá de su profeso, por otra parte, mucho de lo que me acaba de decir ¿No contradice al nuestro convento y dojo? ¿No es que la fe en la paz debe ser absoluta?

Si las contradice, pero tu eres tu, Mukanshin, te estoy dando el beneficio de la duda, tu lograras hacer grandes cosas, mientras mantengas las enseñanzas del convento en tu corazón y las palabras que acabo de decirte en tu mente.

Entiendo Maestro.

Bueno sera mejor que me retire, te dejare solo, te recomendaría...

¿Que deje el tabaco? ¿Que soy muy joven para el tabaco aun?

Que descanses muchacho, haz tenido mucho trabajo como shinobi hoy y mañana seguramente tendrás más, aun que el tabaco no es nada bueno para tu organismo ¿Sabes?

Ya deje de hacerse el gracioso y lárguese.

Esta bien, que descanses.

Igualmente.


En ese momento sin más el maestro del convento se retiraba sin hacer ningún otro sonido, era alguien sabio y sería muy prudente que en nuestro próximo encuentro sea menos arrogante, por lo menos con el, al cerrarse la puerta musite unas ultimas palabras en voz baja.


Je Je, maldito viejo loco, pero tiene razón en todo lo que dice.


En ese momento apague el cigarro contra el marco de ventana que ya se empezaba a consumir en mis manos y sin mas me puse de pie y me dirigí a mi cama para poder descansar para el día siguiente, aunque no tenía mucho sueño, sería lo mejor que me mantuviera recostado, en ese instante tome mi acolchado y me tape con el al recostarme sobre mi nueva cama, me sentía muy alegre ya que no dormía mas sobre el suelo, ahora tenía un colchón cómodo donde dormir, en ese momento deseaba que Morfeo me llevara a su mundo de ilusiones a descansar para otro día nuevo.
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Sáb Jul 21, 2012 4:01 am
El sol se apoderaba de los cielos y un as de luz de este entraba por mi ventana y me partía la cara "¡AAHH, MALDICIÓN, AUN TENGO SUEÑO!... na ni modo me levantare" En ese momento me levantaba de mi cama y comenzaba a colocarme mi vestimenta, en ese momento luego de colocarme mi ropa, tome el paquete de cigarrillos y lo guarde en el bolsillo de mi pantalón, junto con el mechero que habia olvidado quitarlo del bolsillo, en ese momento estiraba todos los músculos de mi cuerpo antes de abandonar el cuarto, me saltearía el desayuno no tenía hambre, aunque ya parecía muerto hace hacía mas de veinte y cuatro horas que no daba bocado y aun no sentía la necesidad de comer, en ese instante tome la iniciativa hacía la puerta y me dedique a abandonar el convento para poder dirigirme hacia las oficinas en busca de una misión.
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Mar Jul 24, 2012 11:13 pm
En ese momento entraba a mi habilitación en el convento y buscaba inmediatamente las cosas necesarias para poder viajar, tomaba todos los Kunais y Shurikens que tenia, que ademas me cabían en la mochila de cintura que tenía y los guardaba en ese lugar, luego tomaba dos paquetes de cigarrillos y los guardaba en mis bolsillos del pantalón, siempre tenía muchos paquetes guardados, odiaba el hecho de quedarme sin tabaco, en ese momento luego de guardar el tabaco, tomaba el mechero de mi mesa de luz y lo guardaba junto con los cigarrillos, en ese momento presentía que algo me olvidaba, pero ya no podía esperar más tenía que marcharme lo mas antes posible hacia Otogakure No Sato, pero por desgracia antes tenía que pasar por la oficina de Lord Raikage, para poder proteger al convento en caso de no volver nunca del examen, en ese momento cuando ya tenía todo, saltaba por la venta y caía en los tejados del convento, con velocidad y detrás de los siguientes tejados, para poder llegar hasta, al despacho de Lord Raikage.
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Dom Ago 05, 2012 9:42 pm
Estaba en mi alcoba quitándome las vestimenta que llevaba puesta hace varios días ya, minutos antes habia estado festejando con mis compañeros monjes juntos con el Maestro del convento en el área del comedor, me habia retirado unas horas antes de que el festejo terminara, pero la verdad estaba muy agotado luego de tanta catástrofe en mi vida, mis hermanos se sintieron decepcionados al saber que me marchaba horas antes de que el festejo por mi vuelta terminara, pero supieron entender mi agotamiento, de todas maneras nunca prive a nadie de poder festejar, fue por eso que mencione que siguieran festejando y con los ánimos bien en altos aunque yo me marchara a mi cuarto, en ese momento mientras pensaba que estarían haciendo mis hermanos en el comedor, me quitaba la túnica negra que traía encima, luego me retiraba las botas y luego de hacerlo me frotaba la planta de mi pie ya que llevaba días sin sentir el aire en las plantas de mis pies, masaje un poco los músculos de mi pie, para poder estimular un poco las venas y los músculos de mis pies, habia perdido un poco la sensibilidad en ellos, pero poco a poco la estaba recuperando la sensación de estas, luego de quitarme las botas de mis pies, procedí a quitarme mi camisa blanca, más bien gris, por la suciedad de esta habia perdido el color de su pureza, al quitarme la camisa tomaba el paquete de cigarrillos abierto de mi bolsillo derecho del pantalón junto con el que estaba sin abrir, dejaba el paquete abierto de cigarrillos y lo dejaba sobre mi cama, luego tomaba el paquete cerrado de cigarrillos y lo guardaba en mi mesa de noche, la cual estaba cerca de la cabecera de mi cama en la cual yo descansaba con frecuencia, no tanta últimamente.


Luego de guardar el paquete de cigarrillos sin abrir en la mesa de noche, tomaba el paquete abierto sobre la cama y quitaba uno de su interior en ese momento lo colocaba entre mis labios y tomaba el mechero que estaba en mi bolsillo trasero del lado derecho en el pantalón, y con un suave movimiento encendía el cigarro que en mis labios se encontraba, lo encendía y daba un fuerte bocanada del cigarro, para poder aspirar su humo nocivo y causador de calma en mi ser, fumaba y pensaba en los nuevos retos que tendría que superar, a mi mente venía la idea de mucho trabajo, me acercaba a la ventana y miraba hacia el exterior a travez de su portal, el aire fresco penetraba mi nariz y honestamente la combinación entre el aire fresco de Kumogakure No Sato y el humo de mis cigarros era verdaderamente esquisto para mi cuerpo, sentía todo el placer del cigarro mientras que el aire puro y fresco quitaba todas las contras del cigarro que me fumaba. Atravez de la ventana podía ver algunos de mi hermanos caminando desde el comedor hacia sus habitaciones, con movimientos tontos y algo torpes, al parecer el festejo de mi llegada habia hecho que se sobrepasaran con el alcohol, ahora estaban felices y algo ebrios, pero al final de cuenta los monjes tambien nos divertimos de vez en cuando, en ese momento sonreía y a su vez venían recuerdos de lo sucedido esta tarde en el acantilado, mi entrenamiento habia quedado inconcluso, aun tenía que terminarlo, dejar algo a medias no era algo que fuera frecuente de mi, pero el deseo de ver a mis hermanos luego del viaje a Otogakure No Sato habia causado en mi unas ansias de volverlos a ver muy grandes, de pronto la puerta empezó a abrirse, me habia parecido raro no haber escuchado pasos antes de que empezara abrirse, la persona que la estuviera abriendo me habia sorprendido de manera total, en cuanto esa persona puso un pie en mi habitación una gran revelación se desprendió del lago de los secretos y se hizo presente ante mi, era uno de mis hermanos, por el aspecto de su piel, no estaba ebrio sino todo lo contrarío, pude darme cuenta de tal cosa ya que este no tenía ningún pigmento colorado en su piel, este mismo se adentro y al entrar se disculpo -Lo siento, Mukanshin no quería interrumpir lo que estuvieras haciendo- Mi hermano del convento parecía algo preocupado, pero no parecía tener malas intenciones, en ese instante le dí mi respuesta -No Pasa nada hermano, entra, ¿Que es lo que sucede?- Mi hermano se acerco y dijo con voz tenue y mas tranquila esta vez -Nada solo es que, quería conocerte mejor, mi nombre es Sekinin, pero todos me llaman Sakuru por mi cuerpo- el sobrenombre de mi hermano era correspondido, su apodo significaba "Redondo" en el japones antiguo, pero en su rostro no parecía que le molestara que le dijeran de esa forma, por lo tanto en mis palabras se escucho su apodo -Bien Sakuru ¿Cual es la razón de querer conocerme?- en ese momento espere la respuesta de mi hermano del convento ya que me intrigaba su deseo de conocerme, sin muchas vueltas mi hermano me dio su razón -Es que... Yo... Siempre he admirado a los shinobis, pero el maestro no nos permite tener contacto con ellos, pero por alguna razón el te lo ha permitido a ti, por eso quería que me consideraras alguien con el que puedas contar para lo que hagas como shinobi Sakuru, mi hermano del convento me sorprendía al nombrar que el admiraba a los shinobis, por lo general el maestro del convento nos enseñaba a odiarlos, yo era el único shinobi del convento, parte por mi templo, parte por si suerte y parte por mi deseo, eran pocas las razones por las cuales el maestro del convento me habia permitido seguir tal camino, pero que sean pocas no significaba que fueran razones débiles, de lo contrarío, ser shinobi estaba en mi sangre, mis padres lo habían sido y yo quería serlo tambien, el maestro del convento me habia permitido ser shinobi pensado que en el futuro esa idea se desvenaría de mi mente, pero al parecer se habia equivocado, en ese momento daba mi respuesta a mi hermano el cual parecía admirar el camino que yo habia tomado -Me alegro de oír eso Sakuru, nunca pensé que por lo menos uno de mis hermanos estuviera contento con la decisión que he tomado en mi vida, pero me alegro de verdad que lo hagas y que me lo estés diciendo... Oye ya que admiras a los shinobis ¿Te importaría quedarte un poco más y ayudarme con un entrenamiento?- Tenía las intenciones de compartir un poco mas de tiempo con alguien que no despreciara mi camino, fue entonces cuando mi hermano respondió -Claro Mukanshin ¿Que necesitas que haga?- preguntaba mi hermano con una sonrisa en su rostro, en ese momento me aleje de la ventana arrojando el cigarro ya consumido por la ventana, me acerque a mi cama y debajo de ella tenía un tabla de hecha de madera, en ella tenía el dibujo de manos mostrando sellos, junto con elementos con su respectivo color, se la entregue a mi hermano, y en ese momento hice mi petición -Mira Sakuru necesito que te sientes en el piso con esta tabla mirando hacía mi, para que pueda observarla y practicar las distintas posiciones de manos, parecerá algo tonto, pero el verdadero propósito es que me gusta charlar y hacerlo solo sin charla me parece muy aburrido- en ese momento mi hermano tomo la tabla entre sus manos y se sentó en el suelo mientras musitaba unas palabras -Claro no hay problema, tal vez sea en lo mayor que pueda ayudarte... Oye ¿Esto de los sellos están importante como he escuchado?- Mi hermano Sakuru hacía un pregunta verdaderamente inteligente, últimamente el mundo tomaba a los sellos como algo secundario, pero el conocimiento y el dominio de estos era verdaderamente útil y necesario a la hora de la batalla, fue entonces cuando volví a abrir la boca para poder hablar -Si Sakuru, estos permiten la exprecion de chakra en el mundo físico, puedes verlos como la llave para la liberación de un jutsu, por lo tanto hay miles de combinación para abrir distintos jutsus, por lo tanto hay doce sellos y miles de maneras de combinarlos, ahora sostenlo firmemente para que pueda verlo bien- musitaba mientras colocaba mis posaderas en el suelo.


Miraba la tabla que sostenía Sakuru y me preparaba para comenzar a hacer los sellos, mientras hacia los sellos mi compañero de practicas comenzaba a habla -Mukanshin ¿Cuantos jutsus puedes manipular tu?- mi compañero hacia una pregunta bastante interesante, era una pregunta que ni yo mismo me habia hecho, en ese momento hacia sellos de manos muy lentamente mientras miraba la tabla y mi rostro se ponía algo pensativo, denotando que estaba contando en silencio -Emm, pues unos... Veinte o veinte y tres, mas o menos no los he contado exactamente- mi rostro quedaba denotaba la duda en mi, pues la verdad no estaba seguro cuantos jutsu podía dominar, el numero no importaba mucho a veces sino la habilidad de quien lo realizaba, pero a más jutsus más recursos en distintas ocasiones, hay quien dice que se nos llama ninjas por la cantidad de Ninjutsu que podemos dominar, en ese momento la boca de mi compañero se volvía a abrir dando paso a otra pregunta más -¿Que tipos de jutsu existen?- Otra pregunta interesante hacia mi hermano Sakuru, la cual respondí extensamente sin dejar de hacer sellos en mis manos -Pues existen tres tipos de jutsus, esta el Taijutsu, el cual mas que nada no usa el chakra ni los sellos de mano, en su mayoría claro, la razón es por que se especializa en el uso del combate cuerpo a cuerpo, luego esta el Ninjutsu, el cual expresa el chakra a través de los sellos de manos, generando así una energía diferente en el mundo físico, hay muchos tipos de Ninjutsu, este mismo se expande por tres ramas, estas son los Ninjutsu elementales, los Ninjutsu de cada Clan y los Ninjutsu de los especialista, aunque hay muchos especialistas que no usan Ninjutsu, aunque en su mayoría los usa, por ultimo esta el Genjutsu el cual expande el chakra de manera invisible hacia el cerebro de su adversario para controlar sus cinco sentidos generando que este tenga alucinaciones y vea ilusiones, luego existen algunas barreras sangre de sangre que tienen su propios jutsus- terminaba de dar toda la explicación sobre los jutsus a mi regordete hermano del convento, este denotaba interés en su rostro y se notaba que prestaba atención a cada palabra que fluía de mi boca, en ese momento mi hermano con preguntas que parecían que le habia quedado por expresar, las expresaba en ese momento -¿Y cuales son esas barreras de sangre?- al parecer mi hermano le habían quedado dudas sobre las barreras de sangre de los clanes -Pues la barreras de sangre son llamadas Kekegenkai, estas son perteneciente a los clanes, esta en su A.D.N o mas bien en su sangre, saliva, cabello y demás parte del cuerpo, sus habilidades son únicas solas las personas que pertenezcan a el dichoso clan y tengan la sangre suya podrán realizar los diversos jutsus, sin importar cuanto lo intentes y cuanto practiques nunca nadie lograra realizar un jutsu del cual no se tiene la sangre ni la propiedad de A.D.N adecuada- terminaba de explicar las barreras de sangre a mi hermano Sakuru, el parecía estar impresionado por el procedimiento de los jutsus y sus propiedades, en ese momento el daba a conocer sus demás dudas -¿Cual es tu Kekegenkai Mukanshin?- me daba cuenta de su duda, era muy obvia, ya que no uso el apellido de mi clan, pero sus habilidades aun estaban en mi sangre, en ese momento me daban ganas de fumar un cigarrillo y utilizaba mi chakra para atraer el paquete cigarrillo con mi chakra, dando la sensación de usar la telekinecía, cunado solo era mi chakra, sacaba el cigarrillo del interior del paquete y dejaba el paquete sobre la cama, luego colocando el cigarrillo sin usar las manos en mi boca, luego de eso con mi mano izquierda sacaba el mechero de mi boca y lo dejaba flotando en el aire y encendiendo su flama para luego encender el cigarro en mi boca usando el mismo recurso con mi chakra, sin ni siquiera usando un dedo -Ves mi Kekegenkai se basa en el uso del chakra para mover las cosas a base de no usar ningún recurso físico, tambien uso mi chakra para controlar las mentes y los cuerpos de las personas, tambien tengo entendido que podre entrar en las mentes de las personas y ver sus secretos mas profundos, pero aun no estoy preparado para tales habilidades, no tengo el suficiente chakra en mi interior para poder realizar esos diversos jutsus- terminaba de demostrar mi Kekegenkai a Sakuru, pero este le quedaba un duda sin responder, la cual la hacia en ese mismo instante -¿Y de a que Clan pertenece ese Kekegenkai?- respondía mientras continuaba haciendo los diversos sellos de manos que me indicaba la tabla que mi hermano, Sakuru, sostenía -Este Kekegenkai pertenece al clan Yamanaka, aunque yo no tenga su apellido, ni siquiera uno perteneciente a ningún clan, mi nombres me los dio el Maestro del convento, la verdad mi nombre pertenecería al clan Yotsuki por parte de mi padre, pero herede las habilidades del clan de mi madre el cual acabas de ver, soy un mestizo y por el convento no uso ninguno de los apellidos de estos clanes, aunque tampoco me sentiría orgulloso de usarlos- Exhalaba el humo de mi cigarro mientras terminaba de explicar la razón de mis habilidades a Sakuru, sin dejar de hacer en ningún momento los movimientos de manos que la tabla de sellos marcaba, ya habia logrado progresar un montón en los sellos sin darme cuenta de ello.


Continuaba mis entrenamientos que fluían tan rápido como la charla que llevaba con mi hermano Sakuru en ese momento mi hermano parecía querer expresar algo más -Mukanshin tengo una ultima duda sobre las habilidades de un shinobi, con anterioridad nombraste algo sobre las "Especialidades" me preguntaba ¿Cual es la tuya?- en ese momento mi compañero expresaba su duda de en que clase de jutsus me especializaba yo, en ese momento abría la boca para poder responder su duda, antes de hablar realizaba unos sellos de manos y concentraba mi chakra, extendiendo este mismo hacia la mente de mi compañero, sin mas me levantaba del suelo, pero Sakuru no notaba eso, el seguía viendo mi cuerpo sentado, habia metido a Sakuru en un Genjutsu una ilusión el cuerpo que veía frente a el era una ilucion, mientras yo me levantaba y arrojaba el cigarrillo por la ventana, ya que se habia consumido por el fumar, en ese momento mi cuerpo falso hablaba con Sakuru y le decía -Mi especialidad radica en el jugar con la mente de las personas, puedo hacer ver a las personas cosas que no son real, hacerlas oír cosas falsas, sentir cosas falsas, aunque ellos nunca lo notarían serían real para ellos, como mi cuerpo ahora- La cara de mi hermano Sakuru cambiaba radicalmente, denotándose un poco mas sorprendida, se veía un poco confusa, y sus palabras explicaban esta confusión -¿A que te refieres "Mi cuerpo en este momento"?- En ese momento el cuerpo falso mio que estaba en el suelo se volvía un montón de pétalos y dejaba verme realmente, detrás de todos esos pétalos de cerezo que veía Sakuru mientras yo musitaba seriamente -Genjutsu, esa es mi especialidad, el cuerpo que viste era solo una ilusión, pudiste tocar oler, ver e incluso escuchar hablar y para ti eso fue real, pero yo no estaba en ese lugar hablando contigo, aunque si controlaba lo que ese cuerpo decía, mas bien controlaba lo que escuchabas- en ese instante luego de arrojar la colilla de cigarro por la ventana y volvía a sentarme frente a mi hermano Sakuru, para poder volver a intentar los sellos que se veían en la tabla que Sakuru sostenía, mi hermano expresaba su sensaciones en ese momento -Fascinante hermano Mukanshin, haz realizado todas expectativas que tenía sobre los shinobis, eres todo lo que pensé que eran los shinobis, la verdad eres una persona sorprendente- yo respondía sin dar mucha pausas a sus palabras mientras realizaba los sellos manuales que se podían apreciar en mis manos -No es nada Sakuru, además no soy el único shinobi del mundo, hay más con incluso habilidades mucho mas sorprendentes que las mías, si supieras todo lo que he visto en el examen, ahora cuéntame, si tanto aprecias a los shinobis ¿Por que nunca te convertiste en uno?- interrogaba a mi hermano del convento y este respondía con un tono desanimado en su rostro y su voz -Honestamente me da miedo hacer algo que contradiga al convento y pueda llegar hacer enojar al maestro del convento, pero sin duda ser un shinobi es mi sueño, tampoco quiero que se me time de imitarte, aunque eso no sería una mentira del todo- entendía a mi hermano, se sentía decepcionado por no seguir sus sueños, me sentía un poco identificado con el, recordaba el tiempo en cuando yo era un niño y quería ser un shinobi, y tuve que insistir mucho al maestro del convento, sin contar a los sabios del convento que me permitieran ser un shinobi, me lo habían pensando que era un sueño tonto de un niño, que con el crecimiento desaparecería tal sueño de mi mente, para su mala suerte eso no habia sucedido, en ese momento decía a mi hermano sin dejar de hacer sellos de manos -Mira Sakuru, tienes que entender, siempre debes seguir tus sueños sin importar que digan, si alguien te dice que "No" a algo o te dice que no podrás lograrlo es por que teme, que llegues a lograr, tu capacidad te lo permite, nunca te dejes llevar por lo que digan los demás y eso de imitarme a mi, no te preocupes yo soy Mukanshin y tu eres Sakuru, no tenemos nada de parecido- mi hermano con un poco de mucosa por la emoción del momento respondía mientras sostenía la tabla que yo observaba constantemente -Gracias Mukanshin, tus palabras son de mucho agrado para mi, de verdad espero algún día llegar a ser lo que eres tu en este momento- luego de las palabras de mi hermano guardamos un largo silencio, para que yo pudiera concentrarme un poco mas seriamente en los sellos de manos, ya que el sueño nos empezaba a invadir y pronto sería el momento de que cada uno marchara a sus respectivas a camas para poder descansar, en ese momento miraba la tabla con recelo, observando los sellos que ahí se mostraban y copian-dolos con mi manos intentando dominándolos por secuencia, luego de un rato largo, mi velocidad con los sellos de manos habia aumentado dramáticamente comparado desde el comienzo en los caminos que habia recorrido para poder llegar hasta casa, por el momento parecía no poder avanzar mas por el día de hoy, así que en ese momento dejaba de hacer sellos y tomaba la tabla de las manos de Sakuru, mientras en ese momento me levantaba del suelo y decía a mi hermano Sakuru -Bueno creo que ha sido suficiente por hoy, sera mejor que descansemos para mañana empezar con todas las energías, claro si quieres seguir con el entrenamiento mañana- sin mas mi compañero respondió -Claro, esta bien con permiso me retiro a mi habitación, hasta mañana Mukanshin- en ese momento mi compañero abandonaba el cuarto, atravesando el portal de la puerta, en ese instante guardaba la tabla de sellos debajo de la cama y arrojándome sobre ella para poder dormir, en ese momento recordaba todo lo vivido en este día, el entrenamiento, la caminata hasta Kumogakure No Sato, el festejo que habia sido lo más impresionante del día y luego venían recuerdos del día anterior, del Trol que había caído bajo nuestras habilidades, de la joven Mato y el joven Utakata, entre los tres habia logrado la victoria ese día y estábamos orgulloso de que eso así fuera, pensaba que si podría pulir mas mi habilidad en los sellos lo cual me parecía un tanto difícil, por que mi velocidad en ellos ya era mucha, pero ya parecía que mi habilidad habia llegado al tope de mi capacidad actual, aun así aun me quedaban otras habilidades y aspectos los cuales debía pulir aun, ahora solo restaba que Morfeo me llevara a su mundo para poder descansar, fue entonces cuando cerré los ojos luego después de días sin dormir.

ENTRENAMIENTO
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Miér Ago 08, 2012 11:46 pm
Un haz de luz entraba por mi ventana y me rompía el rostro, cortando mi descanso, en ese momento tenía un sobresalto de mi cama, despertándome abrupta-mente, arrojando sin intención las cobijas que me daban mi abrigo mientras mantenía mi mente en el mundo de Morfeo, fue entonces cuando me levante de mi cama y recojo las cobijas del suelo que ya hacían allí, un poco molesto por mi interrumpido descanso me dispuse a prepararme para otro día de entrenamiento, antes de vestirme con mis prendas cotidianas, me recosté en el suelo de madera el cual se encontraba un poco frío, dándome igual la temperatura del suelo, enrolle un poco las rodillas, flexionándolas para que tuvieran forma de montaña, en ese entonces coloque las yemas de mis dedos en las periferias de mi frente y las mantenía en ese lugar, luego de estar en esa posición tan incomoda, comencé a dar movimientos de intentar levantarme, elevaba y recostaba la parte de mi torso, haciendo abdominales, para que los músculos de mi abdomen comenzaran a ejercitarse, la mañana era un momento perfecto para ejercitar un poco los músculos del cuerpo, así mantuve un ritmo lento llevando mi mentón hacia mis rodillas, dando un movimiento de noventa grados en mi columna vertebral, el dolor se sentía en el área abdominal de mi cuerpo y eso era bueno, significaba que los músculos se hacían mas fuertes, más macizos, más resistentes, la mañana comenzaba a consumirse poco a poco, mientras que mi leve entrenamiento se realizaba a cabo, en ese entonces sentía que habia sido demasiado el trabajo de mis abdominales y en ese instante me di media vuelta, dando un giro de mi cuerpo de ciento ochenta grados quedando boca abajo, apuntando hacia el piso, en ese momento apoye mis manos sobre el suelo, y mantenía mis hombros bien firmes, mientras quedaba la la forma de rampa con mi cuerpo, apoyando las puntas de mis pies en el suelo y extendiendo mis brazos, en esa posición comencé a flexionar mis brazos para que los músculos de mis brazos se hicieran mas fuertes y aumentaran mi resistencia al cansancio. Flexionaba unas treinta veces seguidas sin descanso y luego de flexionar mis brazos unas treinta veces me daba un descanso, pero no abandonaba mi posición de rampa, solo mantenía los brazos extendidos, aun haciendo fuerza para que la parte delantera de mi torso se mantuviera alejada del suelo, en ese momento luego de un descanso comencé nuevamente a hacer una serie de treinta flexiones de brazos, pero esta vez aumentaba la cantidad, terminando haciendo unas treinta y tres flexiones de brazos, para que mi cuerpo se mantuviera en forma y se acostumbrara cada vez a mas ejercicio corporal, luego de cada serie de flexiones que hacia aumentaba la cantidad, llegando al final a hacer unas series que redondeaban las cincuenta y cinco o sesenta flexiones, el un buen ritmo, pero solo ahí sería hasta donde llegaría mi entrenamiento de las mañanas, en ese momento me despegue del suelo y comencé a estirar los músculos tanto los de los abdominales, como de los bicep de mis brazos, luego de haber entrenado un poco, tome mi camisa blanca y lentamente me coloque, abroche los botones de esta y proseguí por colocarme la túnica negra con detalles en blanco tanto exterior como interior que esta tenía, fue entonces en ese momento cuando me senté sobre la cama y pacíficamente me coloque mi par de botas en mis pies, me tomaba lentamente todo el tiempo del mundo para poder atarlas y ajustarlas con la firmeza necesaria, en ese momento me levante de mi cama, y comencé a caminar hacia las afueras de las habitaciones, mi destino era el dojo, estaba dispuesto a que el maestro del convento me convirtiera en alguien mas fuerte, siempre se habia negado a entrenarme, pero ya habia escapado mucho de mis peticiones, hoy seria el día en el que me mostraría el duro entrenamiento que llevan los monjes guerreros de este convento, esperaba estar listo para tales entrenamientos, pero nada me detendría en mi camino shinobi.
ENTRENAMIENTO
Mukanshin
Chunnin
Chunnin
Mensajes : 230
Reputación : 1

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

el Vie Ago 17, 2012 7:41 pm
Dolor, solo dolor sentía, pues nada veía, el lugar estaba tranquilo, estaba bastante cómodo, escuchaba al viento silbar, era un sonido bastante relajante, fue entonces que abrí mis ojos y vi el techo, incline lentamente mi cabeza para poder ver donde me encontraba y aunque estaba todo borroso, pude notar que me encontraba en mi habitación, al ver note que estaba solo en mi habitación y mi cabeza cayo nuevamente en mi almohada mostrando lo agotado que aun estaba, me sentía un poco vago, no solo estaba adolorido y cansado sino que tambien, las ganas de querer hacer algo como levantarme eran escasas, en ese momento mire hacia mi derecha, hacia mi mesa de noche y divise un vaso con agua, mis ojos se abrieron bien grandes, pues al verlo se me hacia agua la boca esa hermosa agua cristalina, pura, como el aire de Kumogakure No Sato, sin pensarlo dos veces me abalance bruscamente hacia el vaso, sin pensar en el dolor que me causaba moverme, al tomar el vaso, no me di cuanta de lo alejado que me habia puesto de mi cama, fue entonces cuando me caí de ella, con el vaso en las manos y cayendo de mi cama, me aseguro de que del vaso ni una gota de agua se derramara, golpee fuertemente mi cintura al caer, ya que gire mi cuerpo en ciento ochenta grados al caer, pero de este ni una gota cayo, a pesar de lo tonto y de lo desesperante que actue el vaso de vidrio quedo intacto, en ese momento desde el suelo comencé el agua del vaso, mi garganta parecía ahogarse con el agua que bebía, pues ni una gota de agua habia bebido durante el entrenamiento, fue entonces cuando pensé al terminar de beber el agua del vaso ¿Que habia ocurrido con el entrenamiento? No podía recordar nada del final, solo recordaba que no veía nada y mi espalda me dolía por la roca que cargaba y que el calor de mi cuerpo era intenso a causa de la vela, que nada veía y nada escucha, y en mi se generaba una gran duda ¿Que habia pasado al final? y ¿Como habia llegado hasta aquí? en ese momento me levante del suelo con gran dolor y al mirar hacia abajo note que estaba la mayor parte de mi torso vendado, fue entonces que me senté sobre la cama y me coloque las botas, luego de eso me levante y me coloque la mi túnica negra pero sin colocarme la camisa blanca que solía usar ya que sería incomoda al rose de las vendas, hasta que no sanara del todo no me permitiría usar ninguna prenda más, fue entonces cuando termine de vestirme y me largue de mi habitación con el objetivo de ir nuevamente al convento para poder seguir entrenando.
Contenido patrocinado

Re: Habitaciónes (Ala oeste)

Volver arriba
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.