Comparte
Ver el tema anteriorIr abajoVer el tema siguiente
avatar
Dekar
Sannin
Sannin
Mensajes : 121
Reputación : 1

Naraku ~ Inteligencia +3

el Vie Jul 20, 2012 1:23 am
La situación para el líder del clan Aburame de Kirigakure no Sato había cambiado radicalmente desde que paseara por las tierras del monte Myobokuzan la última vez. Al parecer la aldea no pasaba buenos tiempos y el nuevo Mizukage que había asumido recientemente no había encontrado nada mejor que volverlo Sannin de la aldea oculta entre la niebla, siendo objetivo no era algo tan raro, pues había recibido entrenamiento en las fuerzas especiales desde pequeño, sin embargo le habían regresado a Kirigakure para establecerse y ahora le daban este cargo, estaba claro lo que ahí pasaba, la aldea temía que debido a su posición y manejo de información de inteligencia Naraku se aliara con otra de las aldeas en las cuales había vivido, querían retenerlo de cualquier modo y esa había sido la mejor idea que habían tenido, no era un mal movimiento pero tampoco estaba seguro que fuese la mejor carta de la que disponían, si en verdad fuera un doble agente podría recabar información de la aldea mucho más rápido con aquella posición, era un arma de doble filo y probablemente ellos lo sabía, de seguro le tenían vigilado. El punto que le incomodaba era que el kage lo eligiera como su mano derecha sin siquiera conocerlo, y lo peor era que aún no se presentaba... la situación era extraña. De todas formas estaba algo cansado de todo ese popurrí de engaños y manipulaciones, por lo que había decidido tomarse el día libre, ya había avanzado mucho con sus tareas familiares, aunque claro todavía le quedaba demasiado, pero no era bueno apresurar las cosas. El joven Aburame decidió que invertiría esa ida libre leyendo en los hermosos parajes del monte Myobokuzan, la última vez que lo visitara había sido para entrenar sellos, por lo que no había podido aprovechar su salida de la aldea tanto como hubiese querido, pero ahora sería diferente. Se había levantado temprano para preparar todo pues quería aprovechar al máximo su día, preparo su obento y varios bocadillos, llevo un termo con té y tres botellas de agua, pero por sobre todo llevaría diez libros para pasar el rato, no eran tantos pues también quería dar un paseo. Era una mañana helada pese a estar en plena primavera, probablemente si hubiese salido más temprano la temperatura habría estado incluso más baja, solo en verano el país del agua daba algo de tregua de las bajas temperaturas, el resto del año, especialmente en las mañanas, era como un frigorífico gigante. La verdad que la gente del país estaba acostumbrada, pues lo que no lo lograban no llegaban a la adolescencia, era la selección natural de aquel crudo país Pese a la temperatura a Naraku le deleitaba ese paisaje, gracias al rocío y neblina podían verse varios arcoíris en el cielo, toda la vegetación era limpiada, renovada gracias el rocío matutino viéndose su verdor en todo su esplendor, era como si la vida brotara en el país del agua de una manera que ningún otro país, su clima frío, constante neblina y la gran cantidad de estaciones lluviosas hacía que la vegetación cruzara cualquier cerca natural, esparciéndose de manera indómita por los terrenos que por derecho eran de su pertenencia.
Por fin divisaba el monte, según sus cálculos debían ser alrededor de las nueve de la mañana, le alegraba pensar que tendría toda la mañana y tarde para sí mismo. Ninguna misión, entrenamiento o deber. Aunque claro, en teoría el leer era una suerte de entrenamiento, pues incrementaba sus conocimientos, abría un poco más su mente por lo que podría decirse que era un entrenamiento mental, de la inteligencia. Pero para él era lo más cercano a vacaciones que había tenido en mucho, mucho tiempo. Como nunca iba a paso despreocupado, no quería pensar en el nuevo jutsu que estaba desarrollando, en la inminente búsqueda del panal saimyosho que había dejado atrás siendo todavía un niño, tampoco en las recolecciones de nuevas clases de insectos. De momento quería disfrutar el sol saliendo tras el monte Myobokuzan, podía sentir sus rayos de sol aunque sabía que no atravesaban su capucha de babuino blanco, pero en ese momento no importaba, la suave brisa movía su capucha como invitándolo a danzar con ella y aunque estuvo tentado prefirió seguir su camino, ya tendría tiempo para eso, en un lugar menos accesible. Algo que siempre le había gustado de ese lugar era que el tiempo parecía detenerse dentro de el monte, era cierto que él notaba las diferencias pues gracias a su memoria eidética podía recordar cada detalle, por mínimo que fuera Naraku podía detectarlo con naturalidad, pero que el lugar creciera y cambiara era algo natural, parte de la vida, lo que permanecía fijo y esperaba jamás cambiara era el ambiente, el aura de ese lugar, la sensación de entrar a uno de los lugares más espirituales, tranquilos y hermosos del planeta. Pese a que quería comenzar ya con su lectura el Aburame decidió intentarse más en el monte, en una zona tan expuesta podría llegar gente, muy probablemente gennin a entrenar y eso le interrumpiría su concentración, o más que su concentración su deleite, por lo que era mejor prevenir que curar. Siguió caminando por la ladera de la primera colina, de seguro en la segunda ya seria suficiente para tener la paz que tanto anhelaba. Tomó el camino por la ladera opuesta a la que había recorrido durante su último entrenamiento en el manejo de sellos por lo que no vería esa hermosa cascada de nuevo, sin embargo debería haber un río que alimente esa cascada y quizás que otros fantásticos paisajes podría conocer, por lo que estaba seguro de haber tomado la decisión correcta. Notó de inmediato que esa zona no era tan transitada como la otra ladera, el sendero no estaba tan bien cuidado como el que usara en aquel entonces, se podía ver zonas cubiertas con malezas en múltiples partes, además que había partes que el camino casi se borraba por completo debido a desprendimientos. Probablemente por esos mismos desprendimientos o quizás por ser el camino más largo, que además no tenía un paisaje tan “turístico” como el otro lado. Para Naraku ese lugar era todo un descubrimiento, otra faceta del monte Myobokuzan, que pese a que algunos llamarían “menos agraciada” él la denominaba como “inexplorada e indómita”, por lo menos todo lo que se puede esperar de un camino que en algún momento fue transitado y aún conserva un sendero utilizable. Como buen Aburame el shinobi de Kirigakure se detuvo unos momentos para examinar los insectos de la zona, habían por lo menos tres especies que no había visto y al menos siete que conocía pero no asociaba a la zona comprendida por el monte Myobokuzan, dejo una pareja de cada especia nueva dentro de su torrente de chakra, estas pronto se acomodarían y estos nuevos insectos proliferarían por lo que tendrían un nuevo y agradable hogar dentro de Naraku. Tras ese pequeño intermedio retomó su rumbo por la ladera, pasado alrededor de treinta minutos pudo escuchar el sonido de agua a lo lejos, podía sentir en ese el la fuerza con que la corriente pasaba las rocas que se interponían en su camino estallando en una nube de rocío y espuma, para luego unirse nuevamente a la gran corriente y seguir su camino hasta perderse en la ladera del río, de seguro esa corriente y otras más se juntaban en la zona subterránea de la primera colina y juntas formaban la catarata que él conocía, no era raro pues había notado que la altura de ese camino era mayor que el otro camino, de seguro otro motivo por el cual no era preferido, mientras el otro sendero era más bien plano con una leve inclinación en ciertas zonas, el nuevo camino implicaba una subida constante y bastante pronunciada en alguna de sus partes, eran esos lugares donde se veían más indicios de desprendimientos y donde el camino se perdía algunas veces por varios metros. Pese a que el río sonaba bastante y tenía muchas rocas su recorrido estaba seguro de poder saltarlo sin problemas o en el peor de los casos podría usar el jutsu de caminar sobre el agua, una corriente como esa no sería problema para su control de chakra, sin embargo desistió de ambas ideas, miro a su alrededor, el lugar era bastante agradable, habían varios árboles grandes con troncos que parecían verdaderas trenzas de madera, sin duda se habían alimentado durante años de los beneficios nutricionales que el río les había brindado, aparte de tener árboles donde podría recostarse para leer estaba el agradable sonido que provocaba la corriente del río, era cierto que no quería ser molestado mientras estudiaba, pero la verdad es que el sonido del agua siempre lo había encontrado relajante y claro eran pocas las oportunidades de leer con ese beneficio cuando se está encerrado en una biblioteca, por lo que decidió aprovechar dicha oportunidad. Camino unos metros siguiendo la corriente del río y alejándose de la ladera de la primera colina del monte Myobokuzan, técnicamente se estaba acercando a Kirigakure no sato con ese movimiento, era algo irónico pero lo acepto como un hecho que no podía evitarse, de haber sabido que tomaría ese rumbo desde un comienzo habría ingresado a la zona por el norte y no por el oeste, pero ya no había nada que hacer al respecto más que tomarlo en consideración cuando volviera a ese lugar. Po fin encontró lo que buscaba tan solo con caminar diez minutos siguiendo el nacimiento de la corriente, un árbol con grandes ramas lo suficiente como para que Naraku pudiera recostarse sobre ellas sin problemas y lo suficientemente altas para que le dieran una buena perspectiva del paisaje cuando se diera algunos segundos para ---descansar su mirada. Trepo de dos saltos hasta la rama que lo albergaría por algunas horas, de manera instintiva y fugaz concentro una pequeña cantidad de chakra en el pie con el cual rechazo durante el segundo salto sobre la corteza del árbol, con esto su rechazo le dio el impulso suficiente para llegar hasta el puesto sin problemas. Una vez arriba el líder del clan Aburame de la aldea oculta entre la niebla saco los libros que había traído consigo, diez ejemplares para ser precisos y comenzó a devorarlos. En la biblioteca de su aldea aún había mucho material que Naraku no había podido ver pues su estancia en la aldea durante su infancia había sido más bien corta, desde pequeño debido a sus habilidades fue incluido en el grupo especial de espionaje de la aldea. Su posición era muy extraña y quizás por eso los acontecimientos se habían dado de tal forma esos últimos días, Naraku era huérfano, no recordaba el haber tenido padres antes de su llegada a Kirigakure pero al ver que tenia los hijutsus Aburame una pareja, los únicos miembros del clan que vivían en la aldea lo adoptaron de buena gana pues pese a sus intentos no habían logrado tener hijos. Cuando creyeron que sus plegarias habían sido escuchadas y cuando ya habían traspasado gran parte de sus secretos familiares a este heredero caído del cielo el jefe del escuadrón Anbu habló con ellos para solicitarles lo que ellos ya sabían, que se uniera al cuerpo de espionaje, sus padres adoptivos no dudaron en poner a su hijo a disposición para que dejara la aldea y se infiltrara en otras durante misiones que durarían años. A Naraku no le sorprendió enterarse de que sus padres adoptivos tuvieran un niño propio antes de un año, estaba seguro de que o habían usado como una marioneta para evitar que su verdadero primogénito fuera reclutado y aunque tenián resquicios por haberle traspasado gran parte de sus secretos al niño huérfano sabían que había sido lo mejor, por lo menos hasta que el hermano no hermano de Naraku muriera en extrañas circunstancias. Fue entonces cuando su *“familia” recordó a Naraku, pero para ese entonces el Aburame que volvía a ser el heredero del clan en la aldea ya había cumplido varias misiones de manera exitosa, incluso superando toda expectativa, ya era una pieza clave de inteligencia de la aldea por lo que “sus padres” no podrían interferir en como llevaba su vida. Su padre había muerto y tras él su madre antes que Naraku cumpliera diecisiete, desde ese entonces se había convertido en el ultimo de su clan en la aldea de la niebla y si no fuera por que acababa de comenzar una misión que le tomaría alrededor de cinco años (pues Naraku decidió extenderla y retrasarla todo lo que pudo) le habrían llamado a la aldea y harían lo que en aquellos días trataban de hacerse, ganarse su confianza. Aparte de los secretos Aburame, indispensables para la rama de investigación de la aldea, él manejaba gran cantidad de información respecto a la aldea, sus infiltraciones en otras aldeas y también los mismos datos que había recolectado para a aldea, muchas veces pensaban que el pequeño no les transmitía todo lo acontecido guardándose partes para sí mismo, y estaban en lo correcto, era su forma de hacerse necesario para la aldea y con ello aseguraba su bienestar (especialmente una vez nacido su "hermano"), ellos no tenian forma de demostrar ese hecho pues Naraku jamas dejaba pruebas, para eso era lo bastante afortunado de contar con memoria eidética pudiendo recordar cada detalle de documentos que muchas veces no robaba, dejándose la información para él y dando a entender a sus superiores con pequeñas señales que tenia los ases bajo sus mangas. Naraku cerró el último tomo de “estrategias en campos desérticos con jutsus suiton”, el último de los libros que trajera para cuando el sol empezaba a ponerse en el horizonte. Ni siquiera había reparado en almorzar pues se había sumergido como nunca en los libros, incluso mas concentrado que de costumbre, que de por sí ya era bastante. El río y su constante sonido había sido el ambiente ideal para alcanzar dicho estado y la verdad era que no tenía hambre en lo absoluto. Tras un día bastante provechoso Naraku recogió sus cosas y emprendió rumbo a la aldea.
Ver el tema anteriorVolver arribaVer el tema siguiente
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.